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lunes, 14 de mayo de 2012

Jornadas Internacionales sobre Género

Los próximos días 28 y 29 de mayo participaré en 
las Jornadas Internacionales sobre Género: 
Redes y Movimientos Feministas del Norte y del Sur 
en el Tratamiento de los Derechos Humanos de las Mujeres
que se celebrará en el Palacio de Congresos Kursaal de San Sebastián, 
organizadas por la Fundación Haurralde
Estas jornadas se organizan  dentro de las actividades de sensibilización en torno al 28 de mayo Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

 
El martes 29,  intervendré a las 16:00 con la ponencia Las sexualidades de las mujeres
Moderará el coloquio posterior Nirvana González, coordinadora de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.



jueves, 3 de mayo de 2012

28 de Mayo Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer



Llamado 2012: “Salud integral, derechos sexuales y derechos reproductivos plenos: Defendamos el Consenso de El Cairo para seguir avanzando”

 La ASOCIACIÓN DE MUJERES PARA LA SALUD, perteneciente a la Red  de Salud de las mujeres Latinoamericanas y del caribe (RSMLC), 
Auspicia y difunde este llamado a la acción, y participa en  las actividades propuestas en el mismo.

En conmemoración del 28 de Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe lanza su llamado a la acción de 2012: “Salud integral, derechos sexuales y derechos reproductivos plenos: Defendamos el Consenso de El Cairo para seguir avanzando”.

Esta demanda busca reafirmar, una vez, más la importancia del consenso de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD (El Cairo, 1994) y su Programa de Acción, para promover los derechos de las mujeres, en especial aquellos relativos a la salud integral y la salud sexual y reproductiva y los derechos correlativos. Y, al mismo tiempo, este llamado enfatiza que este Consenso histórico no debe considerarse un techo sino una puerta abierta a mayores avances en temas clave, respondiendo a los desafíos que plantea el contexto actual en temas de salud de las mujeres, derechos humanos y población.
Por lo tanto, y tomando en cuenta que en 2014 se cumplirán los 20 años desde la realización de la CIPD y concluye el plazo fijado para la implementación total de sus acuerdos, la RSMLAC convoca a sus afiliadas a:

  • Renovar activamente su compromiso con dicho consenso y con mayores logros en temas de salud integral, salud sexual y reproductiva y los derechos correspondientes, especialmente en su vínculo con la población y el desarrollo.
  • Aportar a su mayor visibilización y difusión a nivel de la sociedad en su conjunto, y contribuir a su apropiación por parte de las mujeres, en su más amplia diversidad.
  • Generar nuevas alianzas y estrategias en torno a la implementación de su Programa de Acción en los países, exigiendo a los gobiernos que cumplan sus compromisos firmados el año 1994 y en los sucesivos seguimientos, tanto en términos de entrega de financiamientos, adopción de políticas y programas, como en el impulso a legislaciones acordes, para beneficio de todas las personas, y en especial de las mujeres.
 



lunes, 16 de abril de 2012

El impacto del modelo de salud convencional en el bienestar de las mujeres

 
Desde el modelo biomédico convencional se entiende la salud exclusivamente como ausencia de enfermedad. Esta concepción perjudica el bienestar de las personas, especialmente el de las mujeres. Dicho modelo sanitario es extremadamente biologicista al considerar que la pérdida de salud se debe únicamente a los aspectos biológicos de las personas, sin reconocer el peso fundamental de  los determinantes sociales, psicológicos, las diferencias sexuales, ni las desigualdades de género entre hombres y mujeres.

Es una concepción muy sesgada, que incide negativamente en el diagnóstico y el tratamiento de la salud y la enfermedad de  toda la población y especialmente tiene consecuencias muy negativas para el bienestar y la calidad de vida de las mujeres.

La Organización Mundial de la Salud  considera caduco este modelo y define la Salud como el estado completo de bienestar físico, psicológico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades. Además, declara que la calidad de vida es un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por diferentes factores como: la salud física de la persona; su estado psicológico; su nivel de independencia; sus relaciones sociales  y su relación con los elementos esenciales de  su entorno.

En la actualidad sabemos que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, pero con mayores enfermedades crónicas, acuden más a menudo a la consulta  médica, consumen más medicamentos y  tienen una peor percepción de su salud que los hombres. En cambio, ellos viven menos años pero con mejor salud, practican más deporte y duermen más horas que las mujeres, aunque  tienen conductas menos saludables, consumen más tabaco, alcohol, drogas y sufren más accidentes y discapacidades por los modelos tradicionales de masculinidad (deportes violentos, conducción agresiva, etc.). Estas diferencias no se explican sólo en función de la biología y hay que analizar los factores psicosociales de género que las sustentan.

Lee el artículo completo en el número 3 de la revista Con la A

jueves, 23 de febrero de 2012

Las Sexualidades de las Mujeres

Este es el Editorial que he escrito para el número XXI de la Revista anual que publicamos en la Asociación de Mujeres para la Salud.

Desde el comienzo de nuestras vidas, todas las niñas recibimos mensajes confusos acerca de la sexualidad. Contradictoriamente se nos dice, de manera más o menos velada, que la ocultemos, la neguemos y la reprimamos, o bien, que la usemos y la vendamos. Cotidianamente, los medios de comunicación hablan del sexo como medio de seducir, conseguir poder y dinero. También para nuestra socialización de género, recibimos repetidos mensajes sociales, culturales, económicos, morales, religiosos, familiares, jurídicos, médicos, etc., acerca de una sexualidad patriarcal. Todo ello, unido a las experiencias individuales, nos lleva a cada una a incorporar una compleja construcción mental de la sexualidad, basada en mandatos e ideas erróneas acerca de las relaciones sexuales.



La consecuencia es, que bajo estas premisas y modelos, se establecen la mayoría de las relaciones sexuales y afectivas entre hombres y mujeres, quedando poco espacio para la comunicación en igualdad e impidiendo expresarnos y desarrollarnos saludable y creativamente a nivel sexual y personal a unos y a otras. Modelos y mandatos dirigidos a las diferentes generaciones de mujeres y que explicamos ampliamente en el artículo “Poder y Sexualidad”.

Según estos mandatos de género, a las mujeres nunca se nos ha permitido tener el mismo grado de deseo y/o necesidad sexual que a los hombres, relegándonos a un papel de objeto y de sumisión. A nosotras se nos cataloga sexualmente en extremos opuestos, según los estereotipos y roles de género. A unas nos califican como putas, ninfómanas, salidas, busconas o calentonas, mientras a otras, se nos considera frías, pasivas, frígidas, estrechas o anorgásmicas. ¿Podemos imaginar estos calificativos aplicados al sexo masculino por sus conductas sexuales? Estas ideas se expresan con gran claridad en nuestros artículos: “Un tranvía llamado deseo” y “Explorando el territorio del deseo y placer”.

Entre los mandatos sexuales que se prescriben a las más jóvenes, hay uno que está produciendo especial confusión y sufrimientos a muchas de las que lo adoptan. Se trata de ser promiscuas para ser modernas y “guay”, tal y como se describe en el clarificador artículo "La promiscuidad obligatoria y el consumo de juguetes sexuales”.

Un tema poco hablado y mal conocido en la sociedad, es el de la sexualidad que viven las mujeres cuando se convierten en madres, por lo que la información que damos sobre este tema en el artículo “Sexualidad y Maternidad: ser mujer-sexual y madre”, puede resultar de gran utilidad para muchas de nosotras.

Evidenciamos y cuestionamos numerosos mitos y prejuicios en torno a temas de nuestra sexualidad que suelen estar muy silenciados y son poco difundidos desde el propio punto de vista como mujeres. Como sucede con la mal llamada masturbación femenina, a la que nosotras preferimos denominar autoerotismo o autoplacer, tal y como lo analizamos en el artículo “El autoplacer”.

En el artículo “Deshaciendo nudos emocionales: Taller afectivo-sexual”, explicamos cómo afrontamos una auto-reeducación afectivo-sexual en los talleres que impartimos desde hace más de dos décadas, en el “Espacio de Salud Entre Nosotras”. En estos grupos cuestionamos los mitos, modelos y mandatos sexuales tradicionales y planteamos la búsqueda de alternativas para que cada una encuentre su propia manera de vivir una sexualidad saludable y creativa, sin corsés ni cortapisas.

Y, en esta revisión crítica de imposiciones y mandatos patriarcales, reflexionamos sobre algunos temas en torno a las relaciones lésbicas, y a la bisexualidad de las mujeres, aspectos que aún generan demasiada polémica y desconocimiento entre mucha parte de la población. En el artículo “Relaciones de amor entre mujeres”, exponemos formas diferentes de entender opciones y vivencias lésbicas. Y en el artículo “Desmontando mitos sobre la Bisexualidad”, hacemos un resumen de la excelente guía “Fresa y Chocolate”, en la que se ofrece amplia información acerca de la bisexualidad de las mujeres.as mujeres.


Soledad Muruaga

Puedes descargar la revista completa aquí 

viernes, 2 de diciembre de 2011

El Género como un determinante de la salud y la enfermedad

Los procesos y resultados de salud y enfermedad, y de su atención desde los servicios de salud, son en gran medida distintos en hombres y mujeres.
Estas diferencias, cuando son injustas y evitables, se convierten en desigualdades. La mayoría de ellas no se pueden explicar por las diferencias ligadas al sexo biológico, sino que se relacionan con los roles y estereotipos de género.


En 2006, la esperanza de vida de las mujeres es 6,6 años más que los hombres. Sin embargo, su vida con buena salud y sin enfermedad crónica es más corta que la de los hombres.
También la percepción de la salud es peor en las mujeres que en los hombres, refiriéndose como buena o muy buena el 54% de ellas  y el 63% de ellos.

Los patrones de vida tienen una clara distribución por género. Los hombres tienen conductas menos saludables respecto al consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol, drogas ilegales). Además, sufren discapacidades desde edades más jóvenes. Esto, perjudica su salud y estaría relacionado con las mayores prácticas de riesgo que asumen desde los modelos tradicionales de masculinidad.
Por el contrario, los hombres practican más deporte y duermen más horas que las mujeres, con los beneficios para la salud que ello conlleva.

En los últimos años, se está empezando a visibilizar las condiciones en que las mujeres realizan  estos trabajos, peor remunerados, peor valorados, con dobles y triples jornadas, y siendo las cuidadoras principales, formales e informales, de las personas dependientes (de la niñez, de las personas mayores, de las enfermas y de las que tienen discapacidades). Todo ello repercute muy negativamente en su salud y sufren lo que se denomina “Síndrome del cuidador”.

Las maneras como manifiestan hombres y mujeres sus quejas son diferentes. La frecuencia de quejas crónicas es del doble al triple en todas las categorías principales de enfermedades crónicas: artrosis y problemas reumáticos, mala circulación, jaquecas, migrañas, dolores de cabeza, fibromialgias y depresión.

También la violencia, tiene un claro patrón de género, por un lado,  repercute negativamente en la salud de los hombres produciéndoles lesiones y discapacidades. Pero sobre todo, tiene consecuencias traumáticas en la salud de las mujeres.
La violencia de género, tanto por su magnitud, como por su impacto sobre la salud física y mental de las afectadas y de sus hijas e hijos, debe ser considerada un tema prioritario de salud pública.

Especialmente, se refleja muy claramente el impacto de las desigualdades de género,  en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades mentales, tales como la depresión y la ansiedad, que es casi triple en mujeres que en hombres, por las causas psicosociales  que se han mencionado anteriormente, pero que permanecen invisibilizadas en la concepción sanitaria hegemónica. 
Acorde con el modelo biomédico, el tratamiento que se prescribe a las mujeres, suele ser de psicofármacos, con  los consiguientes efectos secundarios para su salud.

También, desde un punto de vista de género, enfermedades que afectan a hombres y mujeres, se diagnostican y se tratan de diferente forma, por ejemplo las cardiovasculares o el cáncer.

Otra consecuencia de las desigualdades de género, es la excesiva medicalización de la belleza de las mujeres, promocionada por los negocios  millonarios de la industria de la belleza, la industria médica y la farmacéutica, que basándose en estereotipos de género: delgadez, juventud  y formas corporales dictadas por la moda,  promueven  todo tipo de intervenciones quirúrgicas, estéticas y farmacológicas (implantes, inyecciones de colágeno o de botox, pastillas adelgazantes, etc )

Ante las necesidades de salud de hombres y mujeres, la sociedad responde estableciendo políticas de salud y ofertando servicios. Incluso en aquellos casos en que las políticas y servicios se ofertan aparentemente por igual a hombres y mujeres, no son utilizados de igual manera por unos y por otras.



Soledad Muruaga López de Guereñu
Presidenta de AMS

jueves, 20 de octubre de 2011

Día Internacional de la Menopausia

El 19 de octubre, me enteré por primera vez, de que se celebra el Día Internacional de la Menopausia y no he podido resistirme a hacer algunas consideraciones  sobre un tema que conlleva diversos mitos, miedos, prejuicios y sufrimientos para gran número de mujeres, llegando a afectar en gran medida a nuestra salud física y emocional.

La menopausia, científicamente hablando, es solamente el final de la menstruación y por ello el fin de nuestra capacidad reproductiva, pero precisamente al tratarse de algo que está tan relacionado con la sexualidad y la reproducción femenina, todo se complica y se retuerce.

Menopausia y menstruación, dos aspectos naturales en la vida de todas nosotras y, que sin embargo, en nuestra cultura son vividas por muchísimas mujeres como algo enfermizo y vergonzante.
En mi caso, ya pasada la menopausia hace unos 8 o 9 años, reconozco que he hecho un amplio recorrido  intelectual, físico y emocional, desde la vivencia de mis menstruaciones hasta su desaparición.
                                                                                                                                           
Recuerdo que, en los primeros años de mi adolescencia y juventud,  vivía mis menstruaciones como  insufribles,  dolorosas, con una humedad incómoda y, toda yo, me sentía invadida por un humor de “perros”.  Eran días de “peligro” para mis relaciones y trabajos. Podía pelearme con cualquiera y  por cualquier tontería, a diestro y siniestro…
Con el paso del tiempo, fui entendiéndome mejor con mi cuerpo y aprendí  a vivir de otra manera más saludable los tres o cuatro días que menstruaba. Comía alimentos más digestivos, descansaba y me relajaba todo lo que podía y posponía las actividades que no fueran imprescindibles. Poco a poco, mi actitud hacia la menstruación dejó de ser un problema y mis dolores también fueron desapareciendo.
Este proceso personal, se produjo simultáneamente con mi experiencia profesional en el trabajo terapéutico con mujeres que vivían de maneras muy diferentes sus menstruaciones. Unas de forma conflictiva, otras de forma más o menos saludable. Es la suerte de tener una profesión como la mía, que posibilita aprender constantemente de las otras…
Por este recorrido vital y profesional, fui incorporando suficiente información y madurez para recibir  a mi menopausia de una forma  bastante positiva y natural. El único síntoma que experimenté algo incómodo, fue el de los sofocos, pero  los acepté con bastante humor.

También reconozco que hasta la fecha, ha subido mi temperatura corporal, por lo que en invierno necesito menos calefacción y en verano más  ventiladores. Esto trae algunos inconvenientes a mis compañeras de trabajo, cuando en las reuniones abro todas las ventanas, hasta que protestan por mis calorías…
Bromas aparte, quiero expresar que la Menopausia puede ser vivida con plena salud y en armonía con nuestros cuerpos, que no perdemos ninguna de nuestras capacidades de sentir y disfrutar el placer que nos puede acompañar toda nuestra vida.

Es verdad que, para muchas mujeres, es muy difícil superar los modelos culturales, sociales y religiosos que durante siglos han potenciado únicamente nuestra función de madres. Son millones las que  han asumido esta función maternal como la única razón de su existencia y, por ello, la menopausia significa para ellas, la pérdida de su razón de ser mujer, así como el final de la juventud.

Todo esto,  unido a que son numerosos los tratados médicos que describen la menopausia como una enfermedad, ofreciéndonos consejos, tratamientos hormonales y medicamentosos para ayudarnos a superar esos “trastornos físicos y psicológicos”.
Sin embargo,  muchas  mujeres hemos empezado a hablar, a conocernos, a descubrirnos como personas, más allá del modelo de belleza, de maternidad  y  de pareja  patriarcales. Cada vez somos más las que  estamos descubriendo y aceptando que simplemente vamos envejeciendo en un fluir de nuestras  vidas. 
Y cada una vivimos la menopausia de forma diferente, enfrentándonos a una sociedad donde la belleza y la juventud son sinónimos de éxito, de inteligencia y de futuro.
Lo positivo y esperanzador  es que, en espacios de salud  como el nuestro, “Entre Nosotras”, comprobamos  cada día el  avance de muchas mujeres, que con esfuerzo y reflexión se preparan para afrontar la segunda mitad de sus vidas, activas, saludables y fuertes, con la fuerza que nos da el conocimiento y la experiencia de entendernos unas a otras en el difícil desafío de ser  MUJER.


miércoles, 19 de octubre de 2011

Dolor Crónico


 
En el día internacional del Dolor Crónico, me parece importante resaltar la pobreza de recursos destinados a la investigación de las causas de los dolores crónicos.   

No se han elaborado protocolos de diagnóstico diferencial  para las más de 100 enfermedades que producen dolor  y que,  “casualmente”, afecta de forma desproporcionada a las mujeres.

Esto ocurre, a pesar de que la   Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constatado que:

- El 30% de la población femenina padece dolor de columna, en articulaciones o en la masa muscular.

-  Es dos veces  más elevado entre  mujeres que entre hombres y su prevalencia aumenta a partir de los 45 años.
- Es la primera causa de abandono de la actividad principal de las mujeres.

- A cualquier edad el primer motivo de consulta de las mujeres es el dolor en el sistema músculo-esquelético (en la columna cervical, dorsal y lumbar, en articulaciones, en manos y pies.)

- Estudios en los 80-90 demostraban que las quejas sobre dolor y malestar de las mujeres se consideraban psicosomáticas y se trataban con ansiolíticos y sedantes (Berstein et al 1990)

- El dolor crónico tiene también un sesgo de género en la investigación médica. 

- Se ha producido una falta de ciencia en el diagnóstico diferencial de las enfermedades  biológicas que pueden causar dolor, y a través de la falta de escucha, del error de diagnóstico y del tratamiento.

- Se silencia con medicamentos la queja, el malestar y el dolor en lo más profundo de los huesos y de los músculos de las mujeres.

Por mi experiencia como psicóloga y directora del Espacio de Salud Entre Nosotras, compruebo, al igual que mis compañeras de equipo, que la forma más frecuente de la medicina tradicional es abordar los malestares y sufrimientos de las mujeres por medio de la medicalización de los síntomas.
  
Según esta concepción de una Medicina Patriarcal, los síntomas por los que las mujeres suelen acudir a la consulta se consideran como expresión de trastornos en el funcionamiento de un cuerpo biológico.
Se invisibiliza la relación entre las condiciones de vida y los síntomas por los que consultan  y se inicia el proceso “medicalización de los conflictos”.

Los estudios indican que las mujeres de nivel socioeconómico bajo suelen ser más medicadas que las de otros sectores. Son mujeres que acuden, en primer lugar, a los servicios de guardia hospitalarios, o al médico general por sus dolencias, y suelen recibir un tranquilizante. En ocasiones, son derivadas al psiquiatra, quien habitualmente refuerza o varía la medicación prescrita.

Por todos estos motivos, en la Asociación de Mujeres para la Salud creemos y defendemos que el dolor crónico  hay que tratarlo desde la perspectiva de género, para poder entender y tratar  las causas que provocan una mayor afección de estas enfermedades en las mujeres. 

Lo positivo es que, en los últimos años, tanto  desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), como a través de las investigaciones y estudios publicados por el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM) de nuestro país, se evidencian muchas de las diferencias y desigualdades en todos los aspectos relacionados con la salud de los hombres y las mujeres.

Algunos de estos aspectos que han sido demostrados en, son por ejemplo:

- Que la percepción de salud es peor en las mujeres que en los hombres.
- Que las maneras como expresan sus quejas hombre y mujeres, son diferentes.
- Que en las mujeres la frecuencia de quejas crónicas es triple que en los hombres.
- Que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, pero su vida con buena salud y sin enfermedad crónica es peor.
- Que los hombres viven menos años, pero con mejor salud, aunque sufren discapacidades desde más jóvenes, muchas de ellas como consecuencia de lesiones por accidentes.

                                              
Todo esto tiene explicaciones lógicas, que tienen que ver fundamentalmente con los distintos patrones de vida, más allá de la diferente biología de hombres y mujeres.

Durante demasiado tiempo, se ha considerado como algo natural, la falta de equidad en la vida cotidiana de las mujeres, en la distribución del trabajo productivo, en el reproductivo, en el ocio y en el descanso, sin tener en cuenta la relación que tienen  estos factores con el dolor crónico, la calidad de vida y la salud de las personas.

Está demostrado que los hombres dedican más tiempo a practicar deporte, disfrutan de más horas de ocio, tienen menos responsabilidades en las tareas del hogar, de cuidados a los/as familiares dependientes y duermen más horas que las mujeres. Todo lo cual redunda en un menor padecimiento de dolores crónicos.

Estas diferencias en roles y tipos de vida pueden explicar muchas de las desigualdades  en los dolores  y  las enfermedades crónicas entre hombres y mujeres.

Entre las principales enfermedades con dolor crónico, que afectan de forma predominante a las mujeres y que podemos considerarlas de género.

- La Artrosis (ratio 3/1)  Afecta al triple de mujeres que de hombres.
-   La Artritis (ratio 30/1) Afecta 30 veces más a las mujer.
- La Fibromialgia (ratio 9/1) Nueve de cada 10 personas afectadas son mujeres.
- Migrañas  (ratio 9/1)  Nueve de cada 10 personas afectadas son mujeres.
- Síndrome de fatiga crónica  (ratio 3/1) Afecta al triple de mujeres que de hombre.
- Anemia y deficiencia de hierro (ratio 50/1) Afecta 50 veces más a las mujeres.
- Osteoporosis (ratio 3/1) Afecta al triple de mujeres que de hombres.
- También la Depresión Exógena, con los numerosos síntomas físicos y psicológicos, afecta casi al triple de mujeres que de hombres. Es la que en la Asociación de Mujeres para la Salud, denominamos Depresión de Género (puedes leer más aquí)

En la Asociación de Mujeres para la Salud, proponemos  una serie de Actuaciones Políticas necesarias  para abordar de manera efectiva las causas del dolor crónicos de las mujeres:

En la Sanidad, considerar como causas del estrés y el cansancio de las mujeres: las derivadas de las responsabilidades familiares, la doble jornada y los ambientes laborales masculinizados.

- No perpetuar a las mujeres como agentes únicos de cuidados de la salud familiar ( el 90% de cuidadoras son mujeres, con riesgo de padecer el Síndrome del cuidador)

- Para evitar el estrés, la fatiga y el dolor crónico de las mujeres, por la unilateral carga de las tareas familiares, crear guarderías, centros de día, así como permisos de paternidad/ maternidad  igualitarios para ambos progenitores.

- Creación de ambientes favorables, libres de violencia de género hacia las mujeres, en el trabajo y en el entorno del vecindario, del barrio y de la ciudad.

- Formación profesional sanitaria sobre  cómo afecta a la salud de las mujeres, la duplicidad del trabajo productivo y reproductivo y la violencia de género.

jueves, 19 de mayo de 2011

Mi reconocimiento a CONCHA COLOMER

El pasado 27 de abril, participé en el Mº de Sanidad, Política Social e Igualdad, en la Reunión de constitución del comité de evaluación y seguimiento de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, aprobada recientemente por el parlamento español.

Han quedado constituídos 5 grupos de trabajo. Yo formo parte del grupo de Formación de Profesionales. El objetivo que nos hemos marcado hasta diciembre de este año 2011, es elaborar los criterios y contenidos básicos, con la perspectiva de género, de la formación que deben recibir los y las profesionales de la sanidad en nuestro país.

En mi percepción, fue una jornada diferente a otras que hemos venido desarrollando en los últimos años con el Observatorio de Salud de las Mujeres. Ha sido la primera reunión de trabajo, sin Concha Colomer, cuyo fallecimiento conocimos por la prensa, unos días antes.

Al comienzo de la sesión, las personas que quisimos pusimos en una caja lo que consideramos que podíamos ofrecer sobre Concha, a su familia. Yo le llevé a su hija un ejemplar de la revista La Boletina (nº XXVII-XXVIII) que publicamos en la Asociación Mujeres para la Salud (AMS), con un escrito que acompaño en esta página y es un homenaje a su memoria.


EN RECONOCIMIENTO  A  CONCHA COLOMER, DE SOLEDAD MURUAGA Y LA ASOCIACIÓN DE MUJERES PARALA SALUD

Concha Colomer,  persona honesta, sencilla,  inteligente, trabajadora, luchadora, tolerante, conciliadora, creadora, feminista…. Estas son algunas de las muchas cualidades que en estos días, después de tu marcha, el pasado 9 de abril, te hemos dedicado, desde lo más profundo y sincero de nuestros corazones, las personas que hemos tenido la ocasión de conocerte y colaborar contigo en alguno de tus múltiples proyectos por la salud de las mujeres con la perspectiva de género.

Has dejado una profunda huella, a lo largo de tu paso vital, como muy pocas personas logran hacerlo, y nos dejas un modelo de ser mujer que supera los estereotipos de género, que demuestra que es posible ser fuerte y sensible a la vez; inteligente y discreta; empoderada y humilde; inquieta creadora y persona serena.

Si, como dicen los sabios y sabias de la antigua China, vivir tiene el sentido de aprender, tú has necesitado sólo 53 años para alcanzar este objetivo de sabiduría. Has completado tu ciclo vital con la brillantez de las personas imprescindibles para hacer que este mundo sea un poco mejor, menos sexista y con mayores conocimientos en la salud de las mujeres.

Dejas tras de ti, sentimientos de honda pena por tu pérdida, pero también nos marcas una senda de armonía y esperanza en las posibilidades de bondad y mejora de la especie humana. 

En la Asociación de Mujeres para la Salud, te agradecemos la valoración que siempre has mostrado por nuestro trabajo y, en especial, por el apoyo a nuestra revista La Boletina, de la que le ofrecemos a tu hija un ejemplar del nº XXVII-XXVIII, cuya reedición fue posible gracias a tus gestiones.

Tu huella quedará siempre en nuestra memoria y en la página Web de AMS
Con todo nuestro afecto y solidaridad con tu familia, 

Soledad Muruaga
Presidenta de AMS                       Madrid, 27de abril de 2011



 

viernes, 29 de abril de 2011

Soledad Muruaga

Soy  la presidenta  y cofundadora de la Asociación de Mujeres para la Salud en 1987, también cofundadora y directora del Espacio de Salud Entre Nosotras, un centro pionero en España, con la perspectiva de género en el tratamiento psicológico de las mujeres, creado en Madrid en 1990.

Cofundadora y directora de la revista de AMS, llamada "La Boletina", que puede descargarse aquí.

Soy psicóloga y activista feminista por la Salud Integral de las mujeres, especialmente por la Salud Sexual y Reproductiva , así como  por la salud Mental y por la igualdad de derechos entre  hombres y mujeres. Como consecuencia de este trabajo en favor de la Igualdad, he sido distinguida con algunos premios, entre los que destaco los dos que me siento especialmente agradecida y orgullosa:


  • Premio Nacional “María Espinosa” en 1983, otorgado por el Instituto de la Mujer y el Ministerio de Cultura por el trabajo de investigación “La Prevención de la Depresión Posparto, un enfoque experimental”.  Publicado en la Serie Estudios del IM.  
  • En 2008, Premio a la Participación por la Igualdad, otorgado por el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid.

Soy Profesora del curso online de Postgrado: "Violencia de Género y Salud de las Mujeres" y del Master: “Los mecanismos de prevención del acoso sexual y del acoso por razón de sexo” organizados por la Universidad Jaume I y la Fundación Isonomía.

Para el desarrollo de mi actividad de política feminista, pertenezco a las siguientes instituciones:
  • Vocal del Consejo Nacional de Participación de la Mujer, de España 
  • Vocal de la Junta Directiva de la Coordinadora Española del Lobby Europeo de Mujeres (CELEM) 
  • Vocal de la Junta Directiva del Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid 
  • Consejera de la Institución “CORPÓREA, Género, Salud y Construcción de Bienestar”, en México.  
  • Consejera del “Centro de Salud Mental y Género”, en la ciudad de México

He sido elegida como Experta del Comité Institucional y Técnico, del Observatorio  de Salud de las Mujeres, para la elaboración de “La Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva”, así como de la elaboración de la “Estrategia de Salud y Género”, para el Sistema Nacional de Salud de España.

Soy autora de artículos, ponencias e investigaciones sobre:      
  • Salud Mental y Depresión de Género de las Mujeres
  • Efectos de la Violencia Machista, en la Salud de las Mujeres
  • Consecuencias en la Salud de Mujeres por Incesto y ASI
  • Salud Sexual, Derechos Sexuales y Reproductivos