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lunes, 14 de mayo de 2012

Jornadas Internacionales sobre Género

Los próximos días 28 y 29 de mayo participaré en 
las Jornadas Internacionales sobre Género: 
Redes y Movimientos Feministas del Norte y del Sur 
en el Tratamiento de los Derechos Humanos de las Mujeres
que se celebrará en el Palacio de Congresos Kursaal de San Sebastián, 
organizadas por la Fundación Haurralde
Estas jornadas se organizan  dentro de las actividades de sensibilización en torno al 28 de mayo Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

 
El martes 29,  intervendré a las 16:00 con la ponencia Las sexualidades de las mujeres
Moderará el coloquio posterior Nirvana González, coordinadora de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.



jueves, 3 de mayo de 2012

28 de Mayo Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer



Llamado 2012: “Salud integral, derechos sexuales y derechos reproductivos plenos: Defendamos el Consenso de El Cairo para seguir avanzando”

 La ASOCIACIÓN DE MUJERES PARA LA SALUD, perteneciente a la Red  de Salud de las mujeres Latinoamericanas y del caribe (RSMLC), 
Auspicia y difunde este llamado a la acción, y participa en  las actividades propuestas en el mismo.

En conmemoración del 28 de Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe lanza su llamado a la acción de 2012: “Salud integral, derechos sexuales y derechos reproductivos plenos: Defendamos el Consenso de El Cairo para seguir avanzando”.

Esta demanda busca reafirmar, una vez, más la importancia del consenso de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD (El Cairo, 1994) y su Programa de Acción, para promover los derechos de las mujeres, en especial aquellos relativos a la salud integral y la salud sexual y reproductiva y los derechos correlativos. Y, al mismo tiempo, este llamado enfatiza que este Consenso histórico no debe considerarse un techo sino una puerta abierta a mayores avances en temas clave, respondiendo a los desafíos que plantea el contexto actual en temas de salud de las mujeres, derechos humanos y población.
Por lo tanto, y tomando en cuenta que en 2014 se cumplirán los 20 años desde la realización de la CIPD y concluye el plazo fijado para la implementación total de sus acuerdos, la RSMLAC convoca a sus afiliadas a:

  • Renovar activamente su compromiso con dicho consenso y con mayores logros en temas de salud integral, salud sexual y reproductiva y los derechos correspondientes, especialmente en su vínculo con la población y el desarrollo.
  • Aportar a su mayor visibilización y difusión a nivel de la sociedad en su conjunto, y contribuir a su apropiación por parte de las mujeres, en su más amplia diversidad.
  • Generar nuevas alianzas y estrategias en torno a la implementación de su Programa de Acción en los países, exigiendo a los gobiernos que cumplan sus compromisos firmados el año 1994 y en los sucesivos seguimientos, tanto en términos de entrega de financiamientos, adopción de políticas y programas, como en el impulso a legislaciones acordes, para beneficio de todas las personas, y en especial de las mujeres.
 



jueves, 22 de marzo de 2012

Poder y Sexualidad de las Mujeres

Este es uno de los artículos que he escrito para el número XXI de la Revista anual que publicamos en la Asociación de Mujeres para la Salud.


Aguatinta * Beatriz Palomero
Una creencia muy extendida, en cualquier país y cultura, especialmente entre los varones, es que las mujeres poseen y ejercen un gran poderío sexual. Que su poder de seducción es tal, que les permite controlar y manejar a los hombres a su antojo.

Sin embargo, la realidad demuestra una y otra vez todo lo contrario. Todavía es una minoría las mujeres que viven una sexualidad propia y placentera, sintiéndose dueñas  de su propio cuerpo.

Mi trabajo como psicóloga clínica y directora del Espacio de Salud Entre Nosotras, durante más de 20 años, me ha permitido conocer una gran variedad de experiencias y reflexiones de miles de mujeres que desmienten muchos de los mitos que circulan sobre la sexualidad femenina.

Cuando en los grupos de mujeres hablamos de sexualidad y compartimos cuales son los primeros pensamientos que se nos vienen a la cabeza en torno a este tema, tenemos respuestas muy diferentes, dependiendo de las circunstancias de vida de cada una. Algunas, las menos, la relacionan con sensaciones agradables y placenteras. Otras, la mayoría, con sentimientos de frustración e insatisfacción o, incluso, vinculada a perversas violencias que experimentaron en algún momento de sus vidas.

En estos grupos de reflexión, compartimos y descubrimos cuan “empoderadas” o “desempoderadas”, respecto a su sexualidad, se consideran a sí mismas mujeres de distintas generaciones, desde las más mayores, pasando por las de edades maduras o las más jovencitas. Desde las que viven la sexualidad en matrimonio o pareja, hasta las que la viven sin tener una pareja , las que son religiosas, las que se ven obligadas a vender sus cuerpos, las que tienen opciones heterosexuales, homosexuales o bisexuales, etc.

En un clima de total sinceridad y confianza, analizamos y reflexionamos sobre  los diferentes tipos de socialización sexual que hemos recibido mujeres muy diferentes y diversas, desde las que hemos sido educadas en modelos muy tradicionales, hasta las que adoptamos los modelos más modernos y “progres”. En grupo nos damos la posibilidad de descubrir las consecuencias que han tenido ciertas ideas en nuestras vidas y en nuestras formas de pensar y vivir la sexualidad.

También analizamos y reflexionamos sobre situaciones derivadas de vivencias sexuales y eróticas que tienen una gran repercusión en nuestras vidas como mujeres, tales como: nuestros embarazos, los deseados y los impuestos; nuestros partos, unos gozosos y otros dolorosos, medicalizados o de riesgo para nuestra salud; nuestras enfermedades de trasmisión sexual; nuestros abortos, los naturales o los inducidos, los legales o los criminalizados; nuestras lactancias, tanto las agradables como las frustrantes y dolorosas; nuestras menstruaciones, las vividas con naturalidad o  las  acompañadas de mitos y sufrimiento.

Se comparten sentimientos y reflexiones sobre las consecuencias para cada una de la existencia o carencia de abrazos, caricias, fantasías y sueños eróticos, así como los sentimientos más profundos que generan las relaciones sexuales no consentidas, las violencias, los abusos sexuales e incestos sufridos en la infancia; la prostitución, la pornografía y la trata; los acosos, las culpas, los dolores, las represiones, las insatisfacciones, los fingimientos de orgasmos y las negaciones del placer. Y, a pesar de tanta diversidad, de tantas experiencias diferentes, vamos intuyendo y reconociendo que compartimos profundas similitudes, que tenemos un núcleo común en todas nosotras: “QUE SOMOS SERES PARA LOS OTROS”.

A continuación se exponen los Modelos de Socialización Sexual y los Mandatos Sexuales que recibimos las mujeres de distintas generaciones y que después, cada una de nosotras puede acatar de forma exclusiva o, adoptar una mezcla de modelos y mandatos:

1.     EL MODELO TRADICIONAL PATRIARCAL DE LAS MUJERES MAYORES
Para la mayoría de las mujeres mayores de 60, como nuestras madres y abuelas, hablar de sexualidad y de sus cuerpos ha implicado y, en muchos casos, sigue implicando, perturbación y vergüenza ante un tema que, históricamente, les fue prohibido y ocultado, del que aprendieron en la práctica, es decir, en matrimonios tempranos y en maternidades continuas, muchas veces no deseadas, en abortos que, demasiadas veces, se practicaban en condiciones deplorables y acompañados de graves peligros físicos y legales.

Para muchas de ellas, la sexualidad era un deber que cumplir sin mayores cuestionamientos, según el mandato social y religioso para el que fueron educadas y condicionadas. Su vivencia juvenil respecto a la sexualidad, está marcada por la ausencia de información, la ignorancia y  numerosos  mitos, pero sobre todo, por el temor de un embarazo, lo que condicionó sus vidas y las de sus hijas, ya que al ser ellas ignorantes en el tema, tampoco supieron  darles  a éstas las pautas para comprender este trascendental aspecto de la vida y hacerse cargo de él desde su autonomía.

Los Mandatos Sexuales para las Mujeres Mayores:
  • la sexualidad = la reproducción 
  • sólo en el matrimonio y monogámica
  • sólo heterosexual y falocrática 
  • dominio del hombre y sumisión de la mujer
  • prohibición de la homosexualidad y del lesbianismo
  • el aborto como pecado mortal
  • Lenguaje timorato y puritano sobre los genitales (“la concha”, “la perla”, “la pilila”, “el  pito”... 
  • doble moral sexual: permisiva para los hombres , represiva para las mujeres.

2.   EL MODELO MÁS LIBERAL DE LAS DE MEDIANA EDAD
Las mujeres medianas, de alrededor de los 40 y 55, han crecido y madurado escuchando asombradas y esperanzadas, todas las posibilidades que les brindaba la revolución cultural y sexual de los años 60. La etapa de los famosos eslóganes del “amor libre”, y del “hacer el amor y no la guerra”, de la ruptura de prejuicios y mitos, de búsquedas y de ansias de liberación, de rupturas con roles tradicionales que, por su género, les había sido impuesto desde el comienzo histórico de la sociedad patriarcal. Los avances de la ciencia médica permitieron decidir cuándo y cómo tener relaciones sexuales coitales con un hombre sin tener que enfrentarse a consecuencias de embarazos no deseados. Todo lo cual, representó un gran avance respecto a las anteriores generaciones de mujeres, a pesar de que simultáneamente, el poder médico también se introdujo y se ha instalado en las vidas de las mujeres.

Una vez rota la equivalencia sexualidad=reproducción, con la anticoncepción moderna, las mujeres de estas generaciones escucharon hablar de la posibilidad del propio placer, más allá del placer de sus parejas. Supieron que sus cuerpos eran una fuente potencial de gozo, que tenían derecho a disfrutarlo y que no tenían que conformarse con un matrimonio desgraciado para toda su vida. Un número significativo de ellas, han intentado rehacer sus vidas y han tenido varias parejas afectivas-sexuales, aunque con los mismos esquemas del “amor romántico” y repitiendo los mismos modelos de dominio masculino y sumisión femenina. Y, aunque la sexualidad que practican y consideran la más sana y “normal”, sigue siendo la heterosexual y falocrática, no consideran la homosexualidad y el lesbianismo una aberración de la naturaleza.

Los mandatos Sexuales para las de mediana edad:

* control de la reproducción (métodos anticonceptivos)
* posibilidad de tener varias parejas
* posibilidad de divorciarse
* el amor romántico
* heterosexual y falocrático
* relaciones de dominio del hombre y sumisión de la mujer
* “condescendencia” con la homosexualidad


3.   EL MODELO POSMODERNO O “PROGRE, DE LAS JÓVENES
Pero, ¿qué está sucediendo actualmente con las hijas de estas mujeres, con las jóvenes que tienen menos de 35 años? ¿Están viviendo realmente la sexualidad libre, autónoma y gozosa que sus antecesoras anhelaban? ¿Están experimentando la tan soñada paridad de derechos sexuales con los varones? Están ejerciendo el pleno control de su sexualidad y reproducción? ¿Son conscientes de la enorme trascendencia política de ser ciudadanas de sus propios cuerpos?

Si sólo miramos y consideramos parcialmente lo que sucede en los países ricos y desarrollados de nuestro entorno, podríamos pensar que sí, que hay avances muy importantes. Que ahora son muchas las mujeres adolescentes y jóvenes para las que la sexualidad ya no es un tema prohibido, donde el uso de los anticonceptivos responde a una decisión más informada y responsable y que restan la importancia del matrimonio como requisito para una vida sexual activa. Que exigen a sus parejas el sexo sin riesgos y establecen los términos en los que se relacionarán sexualmente y que hablan del placer sin tapujos ni titubeos.

Sin embargo, claramente no son la mayoría ni siquiera en los países más ricos y avanzados socialmente. Y, qué decir de lo que sucede en la mayor parte de las regiones del mundo, donde millones de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes siguen siendo tratadas con múltiples violencias, subordinaciones y otras iniquidades que aún marcan a fuego su sexualidad y su existencia.

Centrándonos solamente en el análisis de las minorías de nuestro entorno, de países ricos y desarrollados, observamos cómo el patriarcado se las ingenia para incorporar a este tipo de chicas jóvenes a un modelo de sexualidad masculina, en el que la libertad sexual consiste en separar la sexualidad de la afectividad o en acceder a la mercantilización de la sexualidad a través de la prostitución o la pornografía. Para ser moderna y progresista, hay que dejarse de “cursiladas”, ser como los hombres de “liberales”, acostarse con múltiples parejas sexuales.

Llevado al extremo de este “modelo progre”, cualquier conducta sexual es válida, aunque sea violenta, si hay “consentimiento. El placer y el deseo hay que conseguirlo a cualquier precio, por lo que en ciertos sectores que se consideran muy “abiertos y liberales”, el incesto, la pedofilia, el sado-maso, la pornografía o la prostitución son aceptadas y defendidos como muestra de trasgresión de las normas del patriarcado y de superación de un mundo burgués y anticuado.

En estos sectores, también se defiende un modelo de lesbianismo a imagen del homosexual masculino, donde no sólo no se cuestiona el modelo de dominación-subordinación, sino que se traslada a las relaciones lésbicas o se propone el intercambio de los roles de poder como muestra de igualdad.

Tanto en las relaciones heterosexuales, como en las homosexuales y lesbianas, se promueve el juego sexual con aparatos, especialmente con toda una variedad de “super-penes”.

Así concebida la liberación sexual de las mujeres jóvenes por este modelo, se induce a éstas a criticar y a apartarse del movimiento feminista, considerado cursi y timorato y que, según las y los “progres”, limita los deseos y el placer, “politiza“ el sexo, descalifica los comportamientos sexuales violentos y cuestiona la validez ética de un “supuesto consentimiento” entre sus participantes.


Los Mandatos Sexuales Posmodernos para las Mujeres Jóvenes:

* sexualidad separada del sentimiento amoroso (cosificación del otro/a)
* sobrevaloración del pene y de la sexualidad masculina
* múltiples parejas sexuales
* se valora la trasgresión (pornografía, prostitución, sado-masoquismo, incluso violencia, incesto y  pedofilia “consentidos”…)
el placer y el deseo lo justifica todo
* todo vale, si hay “consentimiento”
* el modelo de dominio y sumisión, incorporándolo también en el lesbianismo  y, a veces, con intercambio de  roles de poder
* lenguaje masculinizado, violento y soez (como expresión de libertad)
* hay que  “despolitizar”  el sexo y no cuestionar cómo lograr placer


4.   NUESTRO MODELO FEMINISTA DE BUEN TRATO E IGUALDAD SEXUAL
Como podemos observar, en ninguno de los tres modelos anteriores se cuestiona la sexualidad coital y falocrática patriarcal, incluso en el modelo posmoderno “progre, se potencia aún más estas características, proponiendo el falo como la más alta cota de la madurez y del placer sexual.

Tampoco se cuestiona la violencia en las relaciones sexuales, y es, nuevamente, en el tercer modelo, supuestamente el más liberador, donde se defiende vehementemente un tipo de violencia “consentida, así como las relaciones de dominio y sumisión, eso sí, en algunos casos, intercambiables. A veces ejerce uno o una el dominio, pero en otros momentos el poder lo ejerce la otra persona que fue sumisa. A estos intercambios de dominación lo consideran trasgresión del patriarcado y “equilibrio de poderes”. Todo un ejemplo de “buenos tratos”.

¿Es esta la soñada paridad de derechos con los varones, planteada por el feminismo desde hace décadas y reforzada con el surgimiento del revolucionario paradigma de los derechos sexuales y reproductivos de los años 90?

Por supuesto que creemos que el placer es algo bueno y que todas las mujeres tenemos derecho a él, pero también sabemos por la experiencia, que el placer y el deseo deben tener sus límites. No puede considerarse positivo cualquier tipo de trasgresión, no podemos aceptar como liberadoras conductas sexuales que infringe tanto dolor y sufrimientos a las personas, como los abusos sexuales infantiles, el incesto, la venta de los cuerpos y la violencia en la prostitución, la pornografía, el sado-masoquismo, etc, etc…

Por estas razones, en la terapia que llevamos a cabo en el Espacio de Salud “Entre Nosotras”, se cuestiona la sexualidad patriarcal mediante el análisis y la reflexión personal y colectiva de las consecuencias de la socialización misógina patriarcal que todas y todos hemos recibido.

Las mujeres de nuestros talleres, aprenden y practican pensamientos, sentimientos y conductas de buen trato, empezando por el propio cuerpo, así como en cualquier relación personal y sexual.

Proponemos un modelo de educación afectivo-sexual feminista, basado en relaciones afectivas y sexuales igualitarias y respetuosas entre las personas, cualquiera que sea su sexo y orientación sexual.

UN MODELO QUE POTENCIE:
* El conocimiento, la valoración y la sensualización del propio cuerpo y el autocuidado.
* El conocimiento de que “sexualidad no es sólo coito”.
* La aceptación real  y en igualdad de condiciones de diferentes opciones sexuales.
* La información y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.
* La trasmisión de valores, actitudes y comportamientos sexuales que rechacen las relaciones de poder, de dominio- sumisión  y de cualquier tipo de violencia
* El aprendizaje y la práctica de relaciones corporales, sexuales y mentales de “buen trato”, con una misma y con las otras personas.
* La reflexión y la práctica de un lenguaje no sexista.
* La sexualidad es lo más personal e íntimo de las personas.
* Si lo personal es político, la sexualidad es también una cuestión política.
* Lo verdaderamente “empoderador”, trasgresor y revolucionario contra el Patriarcado, es  vivir nuestra sexualidad en: RELACIONES DE IGUALDAD, DE BUEN TRATO Y NO  FALOCRÁTICAS


Bibliografía:
  • Después del incesto, Equipo del Espacio de Salud para mujeres Entre Nosotras, Cuadernos Inacabados, Editorial Horas y Horas,1994 
  • Efectos y consecuencias del abuso sexual infantil, Asociación Mujeres para la Salud, La Boletina, nº XX, 2001 
  • La Violencia Sexual de Género, Asociación Mujeres para la Salud, La Boletina, nº XXIV, 2006 
  • La Salud Mental de las Mujeres, Asociación Mujeres para la Salud, La Boletina, nº doble XXVII y XXVIII, 2008
Puedes descargar los nº de La Boletina en www.mujeresparalasalud.org

jueves, 23 de febrero de 2012

Las Sexualidades de las Mujeres

Este es el Editorial que he escrito para el número XXI de la Revista anual que publicamos en la Asociación de Mujeres para la Salud.

Desde el comienzo de nuestras vidas, todas las niñas recibimos mensajes confusos acerca de la sexualidad. Contradictoriamente se nos dice, de manera más o menos velada, que la ocultemos, la neguemos y la reprimamos, o bien, que la usemos y la vendamos. Cotidianamente, los medios de comunicación hablan del sexo como medio de seducir, conseguir poder y dinero. También para nuestra socialización de género, recibimos repetidos mensajes sociales, culturales, económicos, morales, religiosos, familiares, jurídicos, médicos, etc., acerca de una sexualidad patriarcal. Todo ello, unido a las experiencias individuales, nos lleva a cada una a incorporar una compleja construcción mental de la sexualidad, basada en mandatos e ideas erróneas acerca de las relaciones sexuales.



La consecuencia es, que bajo estas premisas y modelos, se establecen la mayoría de las relaciones sexuales y afectivas entre hombres y mujeres, quedando poco espacio para la comunicación en igualdad e impidiendo expresarnos y desarrollarnos saludable y creativamente a nivel sexual y personal a unos y a otras. Modelos y mandatos dirigidos a las diferentes generaciones de mujeres y que explicamos ampliamente en el artículo “Poder y Sexualidad”.

Según estos mandatos de género, a las mujeres nunca se nos ha permitido tener el mismo grado de deseo y/o necesidad sexual que a los hombres, relegándonos a un papel de objeto y de sumisión. A nosotras se nos cataloga sexualmente en extremos opuestos, según los estereotipos y roles de género. A unas nos califican como putas, ninfómanas, salidas, busconas o calentonas, mientras a otras, se nos considera frías, pasivas, frígidas, estrechas o anorgásmicas. ¿Podemos imaginar estos calificativos aplicados al sexo masculino por sus conductas sexuales? Estas ideas se expresan con gran claridad en nuestros artículos: “Un tranvía llamado deseo” y “Explorando el territorio del deseo y placer”.

Entre los mandatos sexuales que se prescriben a las más jóvenes, hay uno que está produciendo especial confusión y sufrimientos a muchas de las que lo adoptan. Se trata de ser promiscuas para ser modernas y “guay”, tal y como se describe en el clarificador artículo "La promiscuidad obligatoria y el consumo de juguetes sexuales”.

Un tema poco hablado y mal conocido en la sociedad, es el de la sexualidad que viven las mujeres cuando se convierten en madres, por lo que la información que damos sobre este tema en el artículo “Sexualidad y Maternidad: ser mujer-sexual y madre”, puede resultar de gran utilidad para muchas de nosotras.

Evidenciamos y cuestionamos numerosos mitos y prejuicios en torno a temas de nuestra sexualidad que suelen estar muy silenciados y son poco difundidos desde el propio punto de vista como mujeres. Como sucede con la mal llamada masturbación femenina, a la que nosotras preferimos denominar autoerotismo o autoplacer, tal y como lo analizamos en el artículo “El autoplacer”.

En el artículo “Deshaciendo nudos emocionales: Taller afectivo-sexual”, explicamos cómo afrontamos una auto-reeducación afectivo-sexual en los talleres que impartimos desde hace más de dos décadas, en el “Espacio de Salud Entre Nosotras”. En estos grupos cuestionamos los mitos, modelos y mandatos sexuales tradicionales y planteamos la búsqueda de alternativas para que cada una encuentre su propia manera de vivir una sexualidad saludable y creativa, sin corsés ni cortapisas.

Y, en esta revisión crítica de imposiciones y mandatos patriarcales, reflexionamos sobre algunos temas en torno a las relaciones lésbicas, y a la bisexualidad de las mujeres, aspectos que aún generan demasiada polémica y desconocimiento entre mucha parte de la población. En el artículo “Relaciones de amor entre mujeres”, exponemos formas diferentes de entender opciones y vivencias lésbicas. Y en el artículo “Desmontando mitos sobre la Bisexualidad”, hacemos un resumen de la excelente guía “Fresa y Chocolate”, en la que se ofrece amplia información acerca de la bisexualidad de las mujeres.as mujeres.


Soledad Muruaga

Puedes descargar la revista completa aquí 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Planchados de Senos

Por mi actividad feminista y profesional durante más de 30 años, en defensa de la salud de las mujeres y por la erradicación de la Violencia de Género, creía que ya conocía todas las formas de tortura del cuerpo femenino que se practican en los distintos lugares de la Tierra.   
Sin embargo, el  pasado 12 de septiembre, al  leer el artículo que Charo Nogueira  escribe en El País, “Niñas sin pecho en Camerún”, volví a tomar conciencia de la brutalidad y represión que el patriarcado utiliza bajo el disfraz de cultura y costumbres ancestrales para controlar y reprimir la sexualidad de las mujeres.

Veronique De Viguerie (Getty Images)
Una vez más, los hombres del lugar, por medio de la tradición, utilizan a las mujeres, madres y familiares, para llevar a cabo el control del cuerpo femenino,  realizando las mutilaciones pertinentes,  en este caso, a través del planchado de senos, en otros a través de las mutilaciones genitales o el encogimiento de los pies, o el alargamiento del cuello de las mujeres “jirafa”, etc.

Pero entiendo que, frente a estas mujeres, obedientes ejecutoras de las cruentas tradiciones patriarcales, que no han podido revelarse contra las costumbres y mandatos culturales de sus patriarcas, surgen  algunas “heroínas” que sobresalen  por su inteligencia y valentía, que deciden luchar contra la injusticia y romper las brutales tradiciones contra lo femenino.  

Es el caso de las llamadas “Tantines” de Camerún,  grupo integrado por miles de adolescentes supervivientes de la mutilación de sus senos, que reciben formación en salud sexual y reproductiva para  enseñar a otras niñas a rechazar la deleznable carnicería y están realizando una campaña en los medios para su erradicación bajo el nombre de “No al plachado de senos”.

A estas mujeres les dedico mi admiración y solidaridad, por lo que, tanto  desde mi condición de profesional de la salud, como en mi calidad de presidenta de la Asociación de Mujeres para la salud y como vicepresidenta de CELEM contribuiré a su divulgación y apoyo. 

Como Vicepresidenta de CELEM, expongo la posición de esta organziación sobre el tema. Puedes leerlo aquí




jueves, 19 de mayo de 2011

Mi reconocimiento a CONCHA COLOMER

El pasado 27 de abril, participé en el Mº de Sanidad, Política Social e Igualdad, en la Reunión de constitución del comité de evaluación y seguimiento de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, aprobada recientemente por el parlamento español.

Han quedado constituídos 5 grupos de trabajo. Yo formo parte del grupo de Formación de Profesionales. El objetivo que nos hemos marcado hasta diciembre de este año 2011, es elaborar los criterios y contenidos básicos, con la perspectiva de género, de la formación que deben recibir los y las profesionales de la sanidad en nuestro país.

En mi percepción, fue una jornada diferente a otras que hemos venido desarrollando en los últimos años con el Observatorio de Salud de las Mujeres. Ha sido la primera reunión de trabajo, sin Concha Colomer, cuyo fallecimiento conocimos por la prensa, unos días antes.

Al comienzo de la sesión, las personas que quisimos pusimos en una caja lo que consideramos que podíamos ofrecer sobre Concha, a su familia. Yo le llevé a su hija un ejemplar de la revista La Boletina (nº XXVII-XXVIII) que publicamos en la Asociación Mujeres para la Salud (AMS), con un escrito que acompaño en esta página y es un homenaje a su memoria.


EN RECONOCIMIENTO  A  CONCHA COLOMER, DE SOLEDAD MURUAGA Y LA ASOCIACIÓN DE MUJERES PARALA SALUD

Concha Colomer,  persona honesta, sencilla,  inteligente, trabajadora, luchadora, tolerante, conciliadora, creadora, feminista…. Estas son algunas de las muchas cualidades que en estos días, después de tu marcha, el pasado 9 de abril, te hemos dedicado, desde lo más profundo y sincero de nuestros corazones, las personas que hemos tenido la ocasión de conocerte y colaborar contigo en alguno de tus múltiples proyectos por la salud de las mujeres con la perspectiva de género.

Has dejado una profunda huella, a lo largo de tu paso vital, como muy pocas personas logran hacerlo, y nos dejas un modelo de ser mujer que supera los estereotipos de género, que demuestra que es posible ser fuerte y sensible a la vez; inteligente y discreta; empoderada y humilde; inquieta creadora y persona serena.

Si, como dicen los sabios y sabias de la antigua China, vivir tiene el sentido de aprender, tú has necesitado sólo 53 años para alcanzar este objetivo de sabiduría. Has completado tu ciclo vital con la brillantez de las personas imprescindibles para hacer que este mundo sea un poco mejor, menos sexista y con mayores conocimientos en la salud de las mujeres.

Dejas tras de ti, sentimientos de honda pena por tu pérdida, pero también nos marcas una senda de armonía y esperanza en las posibilidades de bondad y mejora de la especie humana. 

En la Asociación de Mujeres para la Salud, te agradecemos la valoración que siempre has mostrado por nuestro trabajo y, en especial, por el apoyo a nuestra revista La Boletina, de la que le ofrecemos a tu hija un ejemplar del nº XXVII-XXVIII, cuya reedición fue posible gracias a tus gestiones.

Tu huella quedará siempre en nuestra memoria y en la página Web de AMS
Con todo nuestro afecto y solidaridad con tu familia, 

Soledad Muruaga
Presidenta de AMS                       Madrid, 27de abril de 2011